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Madrid, lunes 13 de febrero de 2017

Comentario de J.L. Cava

La confianza está instaurada entre los consumidores, empresarios e inversores. Los inversores están eufóricos.

La verdad es que me siento incómodo con tanta complacencia.

No sólo alcanza a las bolsas estadounidenses, sino a las divisas, los bonos y las bolsas de los mercados emergentes.

Esta complacencia coincide en un máximo de incertidumbre política.

Desconocemos los detalles de la política fiscal de Trump y de su equipo de “goldmanitas”, desconocemos cuando la hará pública en su integridad (probablemente en junio), no sabemos que programa aprobará finalmente el Congreso de los EE.UU., desconocemos la influencia en los presupuestos del Estado de la reforma o el desmantelamiento del Obamacare, desconocemos también cuando se notarán los primeros efectos de la política fiscal (probablemente no antes de febrero de 2018), desconocemos en qué nivel se fijarán los tipos de cambio del yen, del yuan y del euro frente al dólar. Tampoco conocemos la legislación financiera que sustituirá a la que deroguen.

Mientras tanto hemos visto que los ingresos fiscales obtenidos por los EE.UU. de los impuestos sobre la renta de las personas físicas y sociedades en el ejercicio 2016 han caído ligeramente respecto del año anterior. Y aún así, el equipo de”goldmanitas” quiere rebajar agresivamente el tipo de gravamen del Impuesto sobre Sociedades, sin explicar de donde obtendrán los ingresos perdidos.

Pues bien, con semejantes incertidumbres, el S&P 500 sube sin parar y la volatilidad no para de caer (está en mínimos de 2007).

Para justificar estas subidas se nos dice que la subida se debe a las expectativas generadas por Trump. En mi opinión, eso no tiene sentido.

La subida de las bolsas se debe más al impulso fiscal de la economía de China que se produjo en el primer trimestre de 2016 y que continúa, aunque parece que se está perdiendo fuerza. Por ello, es probable que las bolsas sigan presentando una tendencia intermedia alcista por lo menos hasta la reunión del Partido Comunista chino a finales de este año, y en la se procederá a la reelección de cargos.

Aprecio ciertos detalles que apuntan a que la economía de los EE.UU. puede estar menos fuerte de lo que estamos considerando, se están acumulando los coches no vendidos, aumentando los inventarios de gasolina, la recaudación por impuestos sobre la renta ha retrocedido, etc.

Ahora bien, por lo que hace referencia al S&P 500 sigue fuerte apoyándose en los valores de gran capitalización, en la publicación de los resultados y en una baja correlación entre sus valores. Está más fuerte que el DAX Xetra.

La última subida se ha producido con un volumen relativamente escaso, y con un cierto retraso de las líneas de “avance/descenso”.

Es cierto que los indicadores de momento, el VIX y la amplitud están extraordinariamente “sobrecomprados”, pero no generan señal de venta.

Por lo tanto, mientras el S&P 500 se mantenga por encima de 2.280, mantendremos una predisposición alcista.

Esta semana expiran los contratos de futuros y opciones por lo que la subida se podría prolongar a ritmo lento hasta el jueves.

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