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Madrid, 25 de junio de 2016

El principal problema a corto plazo es en qué nivel se sitúa la cotización del euro

Comentario de J.L. Cava

No existe un riesgo sistémico global.

El verdadero riesgo: un larguísimo período de complejas negociaciones.

Ahora tenemos además un riesgo geopolitico en un entorno de débil crecimiento económico.

La reacción de los mercados al resultado del referendum ha sido proporcional al aumento de los niveles de incertidumbre. No ha habido una reacción exagerada.

 

La primera cuestión que deben resolver de forma inmediata los mercados es en qué nivel se debe establecer la relación euro-libra y la relación euro-dólar.

En segundo lugar, y una vez que el Reino Unido ya ha decidido abandonar la Unión Europea, se debe realizar  la separación cuanto antes para minimizar el número de concesiones que tenga que hacer la Comisión Europea durante el proceso de negociación, y reducir el nivel de incertidumbre.

Al Reino Unido le corresponde elegir el momento en que se inicie dicho proceso. Es un proceso  de negociación muy complejo que durará muchos años. Por eso, los líderes de la Unión dijeron que era necesario comenzar el proceso cuanto antes y acelerarlo para que vayan desapareciendo incertidumbres, no sólo económicas, sino políticas e incluso jurídicas.

Nadie duda que cuanto más se prolongue el proceso, más se retrasarán las inversiones a ambos lados del Canal de la Mancha.

Resultaron preocupantes las palabras del irresponsable Boris Johnson, ex alcalde de Londres y uno de los más fervorosos defensores de la salida del Reino Unido de la Union, cuando dijo: “Es fundamental hacer hincapié en que ya no hay ninguna necesidad de apresurarse.”

No tiene razón, ahora corre prisa que el Reino Unido abandone cuanto antes la Unión para atajar la incertidumbre causada por políticos tan enormemente irresponsables como el Sr. Johnson o el Sr.Cameron.

David Cameron dijo que el proceso probablemente no se pondrá en marcha antes de octubre, cuando él se retirará. Una vez que él se haya ido, el nuevo responsable deberá nombrar su equipo negociador, lo que puede alargar todavía más el proceso.

 

Es indudable que los elevados niveles de incertidumbre repercutirán desfavorablemente en la economía del Reino Unido y de la Unión Europea. Es más, la actividad económica en el Reino Unido ya comenzó a notarlo durante los meses anteriores a la celebración de la consulta.

Es indudable que los planes de crecimiento de las empresas del Reino Unido se han paralizado.

Resulta eviente que el avance de los populistas, impulsados por las políticas de ajuste de la Sr. Merkel, espanta a los inversores y lógicamente la economía de la Unión Europea ya ha empezado a resentirse.

Por lo tanto, vamos a considerar como escenario más probable que las variables macroeconómicas y los beneficios empresariales se vean dañados. Aunque nadie sabe exactamente en qué medida, es indudable que empuja a la economía hacia la recesión.

 

La posición de Londres como capital financiera de Europa corre peligro.

Resulta muy probable que el Banco de Inglaterra recorte los tipos de interés de la libra. Los mercados están descontado un descenso en el período julio-diciembre.

La caída experimentada por la libra el pasado viernes es un primer paso en el ajuste a la nueva situación, por ese motivo, es probable que todavía caiga algo más, sobre todo si perdiera el nivel 1,3675 frente al dólar, mínimos marcados en el período que va desde 1993 hasta 2008. Frente al euro es probable que su cotización se dirija a la zona de los 0,90.

En mi opinión, la caída más probable frente al euro y al dólar podría ser en media del orden de un 10% más respecto al cierre del viernes.

Y lo peor es que esta depreciación de la divisa, probablemente no favorecerá el comercio exterior por las retricciones comerciales con la Unión Europa y por la incertidumbre reinante.

 

En cuanto a los EE.UU., el Brexit dificultará que el FED suba los tipos de interés. Como mucho, lo subirá una vez en los próximos doce meses según está descontando el mercado de futuros sobre fondos federales.

Por lo que hace referencia al S&P 500,  se ve afectado negativamente por dos vías: por la apreciación del dolar frente al euro y la libra, y  porque su exposición a Europa es del orden del 20%.

 

Las bolsas no habían descontado el resultado del referendum, les pilló por sorpresa. El resultado del mismo ha mermado notablemente la confianza de los inversores.

Las acciones del sector bancario británico cayeron cerca del 30%, a pesar del apoyo del Banco de Inglaterra.

 

El S&P 500 se tambaleó el pasado viernes en torno al soporte de la zona 2.040, pero no perforó claramente esta zona de soporte.

El VIX se disparó al alza, marcó un máximo en 26,24 y cerró en 25,76. Los participantes en el mercado padecieron un espisodio de vértigo.

La estructura del precio de los futuros sobre el VIX presenta pendiente negativa.

El VIX y la estructura del precio de los futuro es bajista para las bolsas.

Los indicadores de momento se han deteriorado significativamente.

El volumen negociado durante la sesión del viernes fue elevadísimo, casi tres veces la media de 10 sesiones. Fue el volumen negociado más alto del año.

Ahora bien, no debemos olvidar que el que manda es el precio.

Mientras el S&P 500 se mantenga por encima de la zona de soporte de los 2.040, mantendremos una predisposición alcista. Ahora bien, si esa zona de soporte fuese perforada las caídas se acelerarían.

 

El oro actuó como valor refugio.

 

 

Esta página irá actualizándose a lo largo del fin de semana.

 

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