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Madrid, domingo 28 de agosto de 2016

Comentario de J.L. Cava

El mercado ya no confía en las recetas de los bancos centrales

En el año 2016 tendremos subida de tipos de interés en los EE.UU

Tras la intervención del viernes pasado de Yellen, en el mercado de futuros sobre fondos federales se incrementaron “ligeramente” las expectativas de una subida de tipos en 2016. Por lo tanto, podemos concluir que no hubo sorpresas en el discurso de Yellen.

La probabilidad de que el FED suba los tipos de interés en septiembre de este año se situó en el 31% y en diciembre en el 58%, según las cotizaciones de los mercados de futuros sobre fondos federales. Yo creo que lo más probable es que suban los tipos en diciembre en un intento de mantener su credibilidad. Ahora bien, da la sensación de que la economía del mundo no va a poder soportar un proceso de subida de tipos, aunque sea gradual.

Los banqueros centrales no paran sin éxito de inyectar liquidez en el sistema con la esperanza de que en algún momento se recupere la inversión real. Ya han pasado muchos años y esta política no ha logrado lo que se había propuesto: relanzar la actividad económica. Es más, está perjudicando notablemente a un sector amplio de la sociedad: los ahorradores. Evidentemente, con estas políticas monetarias se desincentiva el ahorro y eso lógicamente perjudica el crecimiento económico, con lo cual podemos concluir que está causando un perjuicio mayor que los beneficios que pueda reportar. Es evidente que está provocando una ineficiente asignación de recursos.

Los banqueros centrales están monetizando bonos y acciones para mantener el timo piramidal en que se ha convertido este capitalismo de amiguetes. Si el BCE mantuviera su actual ritmo de compras de bonos, en 9 años habría adquirido toda la deuda pública española. Lógicamente el paso siguiente sería condonar una parte.

La verdad es que resulta decepcionante escuchar las manifestaciones de los miembros del FOMC.

La credibilidad del FED se encuentra en mínimos. Por un lado, porque cada miembro del FOMC hace una declaración diferente respecto al momento en que resultaría más conveniente proceder a incrementar los tipos de interés, además de repetir continuamente que actuarán en función de los datos, hecho que refleja que en realidad no saben bien lo que tienen que hacer.  Y por otro lado, porque los inversores ya no confían en que sean capaces de conseguir los objetivos que persiguen.

Resulta evidente el enfrentamiento teórico entre el vicepresidnete Fisher y John Williams, presidente del Banco de la Reserva Federal de San Francisco.

En este sentido es preciso tener en cuenta la propuesta que Williams publicó la semana pasada. Williams propuso que el objetivo de inflación del FED pasara del 2% al 4%. De ese modo, el FED podría profundizar en la política de recorte de tipos de interés y dispondría de más tiempo para seguir con las políticas de expansión monetaria. El eco de esta propuesta provocó que Yellen dijera el viernes pasado que el FED no se estaba planteando incrementar su objetivo de inflación.

Yellen lo descartó en su intervención del viernes y en mi humilde opinión lleva razón, resulta poco creíble establecer un objetivo de inflación del 4% cuando difícilmente se consigue una inflación del 1%. Es más la cotización de los bonos está descontando bajas tasas de crecimiento y de inflación, claramente más bajas que las previsiones “optimistas” del FED. El caso de Japón resulta paradigmático en este sentido.

Mientras tanto nos encontramos con que el Banco Nacional de Suiza imprime dinero y se dedica a comprar acciones de empresas estadounidenses. Honestamente, desde un punto de vista macroeconómico no entiendo la razón de esas operaciones, pero como somos especuladores debemos prestar atención a este hecho. Está comprando fundamentalmente acciones de Apple, Microsoft (por eso está subiendo), J&J y Exxon.

A pesar de Yellen, el S&P 500 no se desplomó: retrocedió al 2.158 y desde ese nivel rebotó. En mi opinión, la perforación de los mínimos del viernes, 2.158, durante la sesión del lunes sería un signo de debilidad y probablemente aceleraría las ventas.

He visto que dos fondos de inversión de dos grandes “traders” han comprado muchas opciones put sobre el S&P 500 y obviamente resulta algo preocupante.

Por otro lado, aprovechando estos días de vacaciones, he revisado mi recuento del S&P 500 a la luz del movimiento brusco que se produjo con motivo del Brexit y he reducido mi objetivo de subida de la zona del 2.300 a la del 2.200.

El VIX llegó a marcar el nivel 15 pero cerró en 13,65 en la volátil sesión que experimentaron los mercados estadounidenses el viernes pasado.

La superación de los máximos del viernes nos avisaría del desarrollo de un tramo al alza, hecho que sería bajista para las bolsas.

En conclusión, el S&P 500 respetó el pasado viernes el soporte de la zona 2.160 y el VIX cerró por debajo de 15. Por lo tanto, el viernes no se produjo (por el momento) la confirmación del inicio de un movimiento a la baja.

El “euro/dólar” experimentó un brusco retroceso tras la intervención de Yellen. A muy corto plazo nos fijaremos en el 1,21. Mientras se mantenga por debajo consideraremos que lo más probable será la continuación del actual movimiento a la baja. Por el contrario, la superación del 1,21 abriría el camino hacia 1,24.

El fuerte retroceso experimentado por el euro frente al dólar limitó el retroceso de los índices europeos.

Los índices europeos encuentran en un movimiento “lateral-alcista”.

El IBEX sigue dentro de un amplio movimiento lateral entre 8.385 y 8.750. A muy corto plazo nos vamos a fijar en el 8.545, mientras el IBEX se mantenga por encima consideraremos como escenario más probable la continuación del actual movimiento al alza hasta la zona de 8.750.

El DAX se está moviendo lateralmente por encima de 10.386. Mientras se mantenga por encima consideraremos que el escenario más probable es un movimiento “lateral-alcista” con un objetivo próximo al 10.800.

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